TEFAF, el mayor espectáculo del arte

Juan Ángel Juristo / Madrid
 
Durante toda esta semana está teniendo lugar en la ciudad holandesa de Maastricht, como todos los años, The European Fine Art Fair, la Feria de Arte (TEFAF) más influyente e importante del mundo, donde el dinero corre a espuertas y se dan cita las galerías de arte antiguo mas prestigiosas con los representantes de las mayores fortunas del mundo. Este año reúne a trescientos anticuarios y galeristas de 22 países, que hacen de esta edición el ombligo en que hasta el domingo se reflejará el mercado mundial del arte.
La TEFAF no es una Feria cualquiera. Es la Feria, y para seguir manteniendo la confianza de aquellos que se gastan fortunas en comprar obras de arte de probada excelencia, las piezas expuestas, más de 30.000, son examinadas por un equipo de expertos, como hacen desde que se inauguró la primera muestra, hace casi treinta años. Pero la Feria se moderniza cada año, como cuando comenzó a incorporar novedades, como la TEFAF sobre Papel, una sección nueva dedicada en exclusiva a obra sobre papel y en esta edición incorpora sala de conferencias. Y como siempre, ésta finalizará ofreciendo un informe sobre el modo en que se ha comportado el mundillo de la compra venta de arte en estos años de crisis que, es de suponer, habrá sido excelente. Mejor dicho, inmejorable. Ni el conflicto de Crimea puede con ella. Es más, parece excitar las compras. Se estima que este año hay tres mil millones de euros en juego.

Treinta mil obras de arte, ya dijimos, en un guirigay de pinturas, láminas, dibujos, esculturas, mobiliario, antigüedades clásicas, sobre todo, latinas y griegas con incursiones en lo oriental, China manda, manuscritos iluminados, porcelana, cristal, plata, diseño moderno… en fin, todo lo vendible bajo un único criterio, la calidad.

Ian Phillips, uno de los mayores especialistas en el mundillo que tratamos, graduado en el London College of Printing, fue el encargado de inaugurar en la feria, es un periodista que ha publicado cuatro libros, ‘New Paris Interiors’, ‘New Seaside Interiors’, e ‘Interiors Now’, en dos volúmenes, un amplio espacio para disfrutar de conferencias sobre cada área de especialización de las corrientes mostradas en la Feria.

Una muestra en la que se encuentran hoy día sus primeros fundadores, allá en los ochenta, hechos ya unos emperadores indiscutibles del evento, como Johnny Van Haeften, un experto británico en pintura holandesa que vende este año un Jan Steen, uno de los Maestros Antiguos holandeses. Pero este año la joya es un Van Gogh,y no uno de esos dibujos marrones, terrosos, de su primera época sino el llamado ‘Moulin de la Galette’, que pintó en 1887, a resultas de una visita a París que hizo con su hermano Theo. El cuadro lo vende Dickinsons, de Londres, que es famosa porque siempre vende pintura de la mejor, un Gauguin hace unos años de su última etapa, y que perteneció, según cuenta Titia Vallenga, portavoz de la TEFAF, a Charles Engelhard, el millonario estadounidense en el que Ian Fleming se inspiró para crear a Goldfinger, el rival malvado de 007. El cuadro está valorado para esta venta en unos once millones de euros.

Más joyas. Un plato de la dinastía Yuan, siglo XIII, de medio metro de diámetro del que sólo se encuentran otros tres similares en el mundo. Esa rareza es lo que le hace tan valioso, así como el diamante camaleón de la joyería Choppard, que se llama así porque cambia de tonalidad según la temperatura y la humedad ambiental. En Maastricht corre el rumor de que es el más grande del mundo.

Españoles. Muy bien representados. Desde una escultura de Dali, que vende la galería neoyorkina Michelle Beiny, hasta una preciosa ‘Virgen dormida’, de Zurbarán, pasando por Picasso, Sorolla, Miró, José de Ribera, ‘ El apóstol Santo Tomás’ (una pintura que se le ha atribuido en fecha muy reciente y que proviene de una colección francesa), Alonso Cano o Pedro de Mena.

Y para los bibliófilos impenitentes, capaces de asesinar por libros de valor mucho menor que un Gutenberg, se halla a la venta, qué delicia de comentario podría hacer un Umberto Eco, el ‘Astronomicum Caesarum’, de Petrus Apianus, que fue un humanista y astrónomo alemán del siglo XVI, nombrado matemático por Carlos V. Dicen en Maastricht que es el libro científico más bello del mundo. Rumores que sirven para subir los precios, pero que sale a la venta por la increíble suma de casi millón y medio de euros. Los libros no son pinturas. Aun y así…

También curiosidades que sirven como reclamo pero cuyo valor está muy por debajo de lo dicho hasta ahora. Los dos bustos del escultor Santoi Casarini, de finales del sigloXVII, y que pertenecieron a Luchino Visconti, o las obras de Claude y François Lalanne, que puso de mod ane el Psrís de os sesenta Serge Gainsbourg, que reprodujo una obra de ellos en la portada de uno de sus discos, ‘El hombre de la cabeza de repollo’, pareja que gustó también a Yves Saint Laurent y Coco Chanel. En Maastricht la crónica de sociedad y el arte se dan la mano. Cosas del dinero.

Como otros muchos años Deborah Elvira es la única mujer española que acude a Maastricht. En esta edición vende joyas halladas en un galeón español, el Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción, que se hundió frente a las costas de la República Dominicana en 1641.

Se espera que visiten la feria unas setenta mil personas. Lo que cuesta el aparcamiento es prohibitivo.

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