La colección Abelló, una rareza española

Juan Ángel Juristo / Madrid
Edgar Degas | Después del baño
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    El día 2 de octubre se inauguró en CentroCentro Cibeles, la exposición ‘Colección Abelló’, que es una continuación de anteriores ediciones del ciclo ‘Mecenazgo al servicio del arte’, y que ha acercado al público algunas de las colecciones privadas más importantes del país, El legado de la Casa de Alba, la colección Helga de Alvear, ‘El arte del presente’ y la colección Masaveu. Esta es una espléndida muestra del coleccionismo que se extendía desde el románico hasta la época romántica, debida a la idea que ha llevado a los responsables del ciclo, dirigido por José Tono Martínez, a demostrar que en España hubo y hay coleccionistas de arte que pueden equipararse con muchas de las europeas y norteamericanas. Desde luego, contemplar la colección de Juan Abelló sobrecoge.
Y también abruma, pues se exponen 160 piezas de una colección que pasa por ser una de las grandes del mundo. Tanto es así que se ha valorado como una de las grandes muestras de arte que podrán contemplarse esta temporada en el llamado Paseo del Arte, donde se encuentran el Museo del Prado, Caixa Forum, el Museo Thyssen y el Reina Sofía. El reto, desde luego, es grande pero también lo es lo que nos encontramos en estas salas que parecen naves de catedrales por su amplitud. Como buenos gestos de mecenazgo, los beneficios de la exposición serán donados por Juan Abelló y Anna Gamazo a Cáritas Madrid. La muestra estará abierta hasta el 1 de marzo.

Como ya dije, la muestra abruma. Basta ofrecer una lista de los artistas cuya obra está representada: Pedro Berruguete, Juan de Flandes, El Greco, Lucas Cranach, Juan Pantoja de la Cruz, José de Ribera, Francisco de Zurbarán, Alonso Cano, Murillo, Juan de Arellano, Luís Menéndez, Canaletto, Francesco Guardi, Antonio Joli, Francisco Bayeu, Francisco de Goya, Santiago Rusiñol, Ramón Casas, Isidro Nonell, Joaquín Sorolla, Mariano Fortuny, Juan Gris, Pierre Bonnard, Fernand Leger, Paul Klee, Picasso, Miró, Dalí, Van Gogh, Degas, Modigliani, Klimt, Schiele, Grosz, Kansdinski, Munch, Matisse, Francis Bacon, Antoni Tápies…

Abruma, sí, pero los títulos de los cuadros también: el recorrido comienza con dos homenajes; uno, a Madrid, en una sala con vistas de la ciudad; y otro, a Toledo, a El Greco, con motivo de su IV Centenario. De El Greco tenemos su ‘La estigmatización de San Francisco’, que es uno de los grandes del pintor. Mientras lo contemplamos se vislumbra, al otro lado, un tríptico de Francis Bacon que se inspira justo en El Greco. Es una perspectiva inteligente, la de dar a conocer mediante guiños la deuda contraída entre los propios artistas a lo largo de la historia. También se expone un retrato de Jorge de la Rua de Felipe II que contrasta con ‘Mujer sentada’, de Juan Gris.

Lo del Gótico impresiona un tanto, porque tenemos a Berruguete, una tabla suya, junto a otra de Juan de Flandes y una joya, la de Lucas Cranach el Viejo, ‘La Virgen de la Leche’, que es cuadro que gusta especialmente a su dueño. Curioso es el ‘Salvator Mundi entre San Pedro y San Pablo’, de Yáñez de la Almedina, del que Juan Abelló está muy orgulloso, pues es una obra que salió de nuestro país y que él ha recuperado adquiriéndola fuera. Hay también un extraño Ribera, ‘El olfato’, un Murillo, ‘El joven gallero’, y un Zurbarán, ‘La familia de la Virgen’.

Pero las colecciones se distinguen unas de otras por las querencias de sus dueños. En la colección Abelló destaca su gusto por los dibujos y por artistas de poca representatividad en España, como Francis Bacon, Grosz, Balthus, Klimt…

Los retratos que Goya hizo a sus consuegros, un pastel de Degas, con sus dibujos preparatorios, ‘Después del baño’, un Modiglani espléndido, ‘Violoncelista’, en cuyo reverso se encuentra un retrato de Brancusi, catorce Picassos, un Rothko en rojo y negro, cinco Mirós de dimensiones notables… y vedute italianas, de Canaletto, Guardi, Joli…

Una exposición de alto copete. Tanto que parte de ella, la dedicada a maestros andaluces, se verá en Sevilla el año que viene y otra selección irá al Meadows Museum de Dallas con motivo del cincuentenario de la institución…

Se dice que Juan Abelló se ha implicado mucho en esta muestra y que está entusiasmado. No es para menos. Lo espléndido luce espléndidamente. La conjunción ha sido feliz.

Juan Abelló es un coleccionista de los de antes, de los que aprecian ciertas obras y no reparan en esfuerzos hasta que las consigue. La nueva hornada de coleccionistas, esa legión de rusos, chinos, jeques, que se dirigen sólo al nombre y a lo más caro, le es ajena. De ahí la coherencia que alcanza la colección, una coherencia que abarca cinco siglos de arte. Es la firma, el estilo del coleccionista.


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